Cadenas de agradecimiento

Hace un tiempo contactó con nosotros Olga Sanz porque quería usar The Social Coin de una forma distinta: Quien escribe en nuestra plataforma no es quien realiza la buena acción sino quien la recibe, generando cadenas de agradecimiento.

No solo eso, Olga también nos contó que estaba creando objetos de agradecimiento, llaveros, colgantes y distintas piezas de artesanía. Nos encantó su idea así que, sin dudar, le pasamos unos cuantos códigos para que sus piezas fueran como nuestras monedas: objetos con un código que sirve para rastrear las historias. Como podéis ver en la foto, Olga escribe los códigos a mano y los regala a personas como forma de agradecimiento. Aquí podéis ver las historias que ha generado.

¿Queréis saber cómo empezó todo? Mejor que os lo explique ella misma…

“Me llamo Olga Sanz, no soy doctora, ni enfermera, ni trabajadora social, ni psicóloga… Aun así (como muchos de los que leen esta post ahora), ante un siniestro con pérdidas humanas, sentí que quería estar cerca de los que más sufrían para poder ofrecer apoyo a quien quisiera tenerlo.  

Mi compañera de trabajo Isabel y yo sabíamos que no podíamos devolverles a sus seres queridos, pero esto no impedía que sacáramos fuerzas de donde ni sabíamos que teníamos para ofrecer nuestra mejor versión de nosotras mismas y estar al lado de los que más sufrían.

Nos desplazamos al lugar de los hechos acompañando como mejor sabíamos a los familiares de las víctimas. Me impactaron muchos hechos y algunas imágenes de la tragedia dieron la vuelta al mundo. En cambio otras, las de la generosidad y gratitud, quedaron en un segundo plano. Hablo de los habitantes del pueblo cercano a lo sucedido, de su inmensa solidaridad. Todos se volcaron para dar apoyo a personas que jamás habían visto antes. Sencillamente, reconocieron un dolor profundo y acogieron a los recién llegados en sus casas y en sus corazones… Hasta tal punto que prolongan este ofrecimiento de acogida y unión para las próximas generaciones.

Recuerdo perfectamente acompañar a los familiares, aún bajo shock y, al pasar nosotros por las callejuelas, las puertas de las casas se iban abriendo en señal de unión, solidaridad… 

Cuando regresé a  mi país, los medios de comunicación inundaban los telediarios  con la tragedia: Muertos, rabia, odio, dolor, desolación, impotencia… Pero pocos hablaban de la capacidad que tiene el ser humano para ponerse al lado de otro para ofrecerle todo su apoyo. A menudo, mi valuoso círculo de amigos me preguntaba acerca de mi experiencia y noté que, al explicarles la reacción positiva que tuvieron tantas personas, se sorprendían de la poca difusión que tuvieron esos actos de generosidad hacia otros seres humanos. Fue en ese momento donde vi el bien que podía hacer dar más voz a ‘pequeños’ detalles que el ser humano sigue haciendo para otro ser humano. No hablo solo de una gran logística sino de un acompañamiento con un gesto, un silencio, una mirada, un abrazo…

Desde el más profundo respeto quise dar voz al valor que tiene la Gratitud e invitar a quien quiera a tomar conciencia de ello. Diseñé, primero en mi mente y con mis manos después, unas piezas simbólicas (llaveros, colgantes…) con la intención de promover el ser agradecido. Son piezas que ni se compran ni se venden, se regalan para acompañar un gracias con un detalle, como un acto de reconocimiento para quien lo recibe. A su vez, este no se lo queda para siempre sino que se lo regala a quien quiera agradecerle otro acto, y así sucesivamente, iniciando una bonita cadena de agradecimiento.

Después de regalar algunas piezas, un llavero ya estaba en Silicon Valley, otro en México, y me pedían más piezas. Me di cuenta de que sería muy motivador poder hacer un seguimiento del itinerario de cada pieza y ver la repercusión que puede tener un sencillo acto de gratitud realizado por cada uno. Esta sería una buena manera de poder dar voz a estos actos positivos, ver su impacto, su trayectoria y darle un espacio mediático para poder compartirlo con el mundo. Para hacer esto posible y, gracias a The Social Coin, añadí a las piezas un código para poder compartirlo con los demás y poder seguir así la trayectoria.

A veces, uno no es consciente de la magnitud que puede llegar a tener el ser agradecido, de los beneficios que provoca en uno mismo y en el otro. Esta es una buena iniciativa para tomar conciencia de ello.  Puedes empezar hoy mismo agradeciendo a quien tu quieras lo que tu quieras con un pequeño detalle y compartiéndolo con el mundo…”

 

Historias como la de Olga nos demuestran que lo que hacemos tiene sentido. Poder colaborar con alguien que quiere aportar su granito de arena a hacer este mundo mejor es algo que no tiene precio. Así que, nosotros solo podemos dar las GRACIAS a Olga por haber creado estos objetos de agradecimiento e inspirar a los demás…

Mira el agradecimiento que le hemos escrito en su cadena… 🙂

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *